Fisioterapia

Desmintiendo mitos de la fisioterapia

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Desmintamos algunos mitos sobre la fisioterapia para aprender más sobre ella

Primer mito: A menudo se relaciona a los fisioterapeutas con simples masajistas, pero lo cierto es que su formación, así como su arsenal de técnicas y maquinaria terapéuticas es mucho más amplio.

Se nos plantea pues con frecuencia la siguiente pregunta: ”¿Consiste la fisioterapia únicamente en masajes?“. Aquí resolvemos esa cuestión.

Es verdad que una de las técnicas más utilizadas en fisioterapia es la masoterapia, más comúnmente denominado ”masaje“, pero… ¡la fisioterapia no es solo eso! Dentro de la fisioterapia existen multitud de técnicas de terapia manual, osteopatía, movilizaciones y ejercicios dirigidos que, combinadas, ayudan a la recuperación, paliación/mitigación o prevención de lesiones.

Y aquí nos encontramos con el segundo mito de la fisioterapia: “La fisioterapia se utiliza para tratar lesiones“. Falso, pues la fisioterapia no solo contribuya a la recuperación de una lesión previa, sino que además es capaz de intervenir en el proceso de prevención posterior, evitando así la reaparición de la misma lesión. Incluso puede prevenir una lesión, es decir, evitar que ocurra.

Por otro lado, en caso de enfermedades crónicas que inevitablemente tienen un curso progresivo de evolución, la fisioterapia es capaz de estabilizar el curso de la enfermedad y acompañar su evolución aportando calidad de vida al individuo que la padece.

El tercer mito es el de que ”la fisioterapia trata huesos y músculos“. Cierto es que el campo que abarca principalmente la fisioterapia es la traumatología, que se encarga del aspecto motor del individuo, es decir, del sistema músculo-esquelético. Ahora bien, digamos que, con los años, la fisioterapia se ha extendido al resto de los campos de la medicina, y puede actuar y actúa en el resto de sistemas del organismo como, por ejemplo, el sistema respiratorio, el sistema cardiovascular e incluso el sistema digestivo. Son especialidades que requieren años de estudio pero que capacitan al fisioterapeuta para trabajar en ellas.

El cuarto mito es uno que todos hemos oído o incluso hemos dicho alguna vez: ”A mí no me hace falta ir al fisioterapeuta“.

Esta afirmación es muy optimista, pero no es cierta del todo. ¿Qué pensarías de la afirmación: “A mí no me hace falta ir al dentista?“.

Seguro que a todos nos parecería una locura. Por suerte, nos han educado en la prevención odontológica y sabemos que es más que conveniente ir al menos una vez al año al dentista. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto entender que hay que ir al menos una vez al fisioterapeuta? Igual que para mantener una boca sana hay que hacer revisiones, para mantener un cuerpo sano y equilibrado hay que pasar por el fisioterapeuta. Otro ejemplo que podríamos poner es el del mecánico, y yo diría que este se ajusta incluso más al de la fisioterapia. Todos sabemos que nuestro coche requiere de una revisión cada cierto tiempo o cada ciertos kilómetros. Pues bien, al cuerpo le pasa algo parecido: necesita un chequeo para asegurarnos de que no hay desequilibrios que nos vayan a dar problemas en el futuro.

El quinto, último y controvertido mito de este pequeño artículo es: ”Fisioterapia y rehabilitación son lo mismo“.

El problema de que pensemos que esta afirmación es correcta está en que algunas veces usamos la palabra rehabilitación de forma incorrecta. ”Rehabilitación“, como la misma palabra indica, significa ”re“ (volver) ”habilitación“ (acción de habilitar), es decir, habilitar de nuevo o restituir a alguien o algo a su antiguo estado. Esto supone que solo haremos rehabilitación cuando necesitemos restituir alguna característica, función o capacidad del individuo. Por ejemplo, parálisis parcial tras un ictus.

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